La hipoacusia o pérdida auditiva es un proceso largo en la mayor parte de las ocasiones. Las personas que la padecen van perdiendo audición poco a poco sin apenas darse cuenta y ¿a qué les lleva eso…?…. en la mayor parte de los casos van dejando de apreciar sonidos que antes percibían. Su riqueza auditiva disminuye y dejan de percibir sonidos comunes que el resto percibimos y que nos ayuda a disfrutar con mayor intensidad del momento vivido.
Ésta es la historia de uno de esos momentos que nos hacen pensar y reflexionar sobre como queremos vivirlos. Los sentidos nos acercan, como su propio nombre indica a sentir, vivir y disfrutar del momento. Es la historia de un paseo… vivida desde la perspectiva auditiva de una persona con hipoacusia. Lo que escuchan y lo que podrían escuchar, lo que viven y lo que podrían vivir…
Un paseo con Hipoacusia. ¿Conoces realmente los sonidos que has dejado de escuchar..?
Estoy dando un paseo por el bosque, son las diez de la noche y está anocheciendo. Todo está tranquilo, acaba de llover por lo que las nubes son oscuras manchas en el horizonte y se funden con la claridad del atardecer. A lo lejos se percibe el sol ocultándose entre las nubes y creando un cielo multicolor con tonos anaranjados que proyectan su magia sobre el paisaje. Al fondo la urbanización con sus luces que comienzan a encenderse. La tierra mojada se mezcla con el olor de la hierba. Intento dar éste paseo prestando especial atención a los sonidos de mi alrededor y los detalles acústicos.
Ponerte en la piel de una persona con hipoacusia te lleva a sentir y prestar especial atención a los sonidos que te rodean. El ruido de mis pisadas sobre la tierra, el cascabel de mi perra (Kira) al moverse… sus pisadas sobre la hierba , cierro los ojos y escucho aumentar su velocidad al correr. Lo percibo por como suenan los arbustos y sus pisadas.
En la lejanía se oye el ladrido de los perros. Algunos pájaros transnochadores siguen enriqueciendo el ambiente con sus cantos. Aviones surcando el cielo.
Dejo de ver a Kira, la oscuridad no me permite vislumbrar con claridad pero imagino que se ha ido persiguiendo a un animalillo porque la escucho correr… La llamo y sé perfectamente cuando está volviendo. Su sonido la delata, la oigo correr, la oigo saltar..
Una moto de una cilindrada pequeña, no parece que pueda ser muy grande, se escucha a lo lejos.El sonido del viento,las hojas moviéndose.Curiosamente, hoy no se oyen los grillos ni ningún otro tipo de insecto…
Vive el instante, disfruta el momento con los cinco sentidos… no dejes que la hipoacusia te impida sentir el mundo que te rodea.
Estoy disfrutando del momento. El paisaje, los sonidos, la quietud pero todo esto se disfruta con los cinco sentidos. ¿Te imaginas éste mismo paseo sin escuchar?. No puede ser igual ¿Verdad?. Entonces pienso en mi madre, que comienza a no escuchar bien y se resiste a reconocerlo, y me disgusto. Me disgusta pensar en la maravilla que se está perdiendo. Éstos son algunos ejemplos de los primeros sonidos que con la hipoacusia se dejan de percibir…… Lo más triste de todo es que se pierden tan progresivamente que apenas te das cuenta de que ya no los escuchas.
Por ello, te invito a hacer la prueba, sal al campo o al parque cualquier noche. Testea los sonidos que percibes, siente y analiza si crees que de verdad no te gustaría escucharlo todo…